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CUARTA LEY DE LOS NEGOCIOS ES ENFOCAR Y DIRIGIR


Enfocar la atención en una agenda de temas importantes, verás que todo se alinea. Hay un lema muy conocido, aquel que dice “ubicación-ubicación-ubicación”. Este es un clásico ejemplo de directriz. La idea no es analizar esa estrategia, más bien la mentalidad que hay detrás. Me parece genial que todo lo podamos resumir en forma práctica en un concepto y más, repetirlo 3 veces, para que no quede ninguna duda y mostrar un compromiso asegurado. Con tantos escenarios, tantas opciones y caminos, es un desafío focalizar todo nuestro esfuerzo en un poderoso concepto y más aún, que sirva para dirigir y orientar el esfuerzo de todo un equipo.


ENFOCAR LA ATENCIÓN AYUDA A DIRIGIR ESFUERZOS


Utilizando ese concepto central, la ponemos en contexto al amparo de esta cuarta ley, “Foco-Foco-Foco”, pretendiendo abarcar todo nuestro trabajo y el del equipo, teniendo presente nuestro accionar, sin restar flexibilidad ni maniobrabilidad, manteniendo la fidelidad hacia la meta y orientando la toma de decisiones en forma profesional y ordenada. Podemos errar en el camino (Ley N°3), podemos cambiar de dirección, es más, podemos cambiar de opinión o decisión, mientras no sea todos los días todo irá bien.


EL DESAFIO ES TENER LOS PIES BIEN PUESTOS EN LA TIERRA y

LA MIRADA EN EL LARGO PLAZO


Después de definir la estrategia en busca de una visión, para lo cual se pueden emplear distintos métodos como el de Lean Startup u otros para ordenar ideas, sigue en importancia la ejecución de esa estrategia, que en realidad es otra estrategia y puede ser tan o más importante que la estrategia en sí misma. Ejecutar un plan con un equipo de gente con diferentes experiencias, distintos proveedores, diversas actividades, recursos escasos pone mucha incertidumbre a la ejecución y pensar que todas las piezas encajarán en el momento preciso es un desafío. Por eso hay que comerse el bife por trocitos, como diría el chef.


En este orden y pensando en los trocitos, una excelente opción es echar un vistazo a lo que enseña el libro de Sean Covey, las 4 Disciplinas de la Ejecución (4Dx). En este libro se plantean 4 dimensiones de orden al momento de ejecutar: (1) Enfocarse en objetivos importantes, no más de 2 objetivos meta, (2) definir indicadores predictivos y no indicadores meta, (3) Publicar avances, (4) Dar cuenta de avance en seguimientos semanales. Todo con el objetivo de enfocarse en la meta pero cuidando el camino midiendo el avance a través de indicadores de valor.


Como dice Covey en su libro, para tener éxito se necesita mas que hacer cumplir tareas al equipo, se necesita compromiso. Entonces, cuando se está ejecutando una estrategia que requiere un cambio permanente en la conducta de los miembros del equipo, el reto es de liderazgo y talento. Mas importante que hacer seguimiento es saber a que hay que hacer seguimiento y eso es liderazgo estratégico.


La cuarta Ley de los negocios se construye con un plan de negocio, considerando con ello un plan de ejecución desde la posición de líder estratégico, empezando por la lista de actividades con sus indicadores de seguimiento y decidiendo que actividades se delegan, cuales se agregan y cuales se mantienen en la agenda en el transcurso del proceso. ENFOCAR y DIRIGIR es gestionar el recurso más fungible y escaso de todos, el tiempo, recurso que no se recupera, para hacer algo que tiene muchas maneras de realizarse, comprometiendo personas.


DONDE PONES LA ATENCIÓN PONES LA ENERGÍA Y TODOS LO VEN Y SIENTEN


Un escenario que se tiene que evitar a toda costa, dice Covey, es aquel donde las personas no tienen claro su objetivo, no están comprometidas con el, no saben que tareas específicas les corresponde o no se les pide rendición de cuentas, es la base para una crisis de ejecución. Sin olvidar que el enemigo diario de la ejecución es el “torbellino”, así bautiza Covey a lo urgente, que exige una gran cantidad de energía y no deja ver lo importante, lo estratégico. En muchas de las ocasiones nosotros mismos provocamos el “torbellino”, porque nos hace sentir bien. Es ahí donde hay que estar consciente de ENFOCAR Y DIRIGIR.


Ejecutar a pesar del torbellino no sólo implica superar una distracción muy poderosa, sino también la inercia del “siempre lo hemos hecho así”. No queremos decir que el torbellino sea malo. No lo es. Mantiene viva a la empresa y nunca se debe ignorar. Si trata los asuntos urgentes con irresponsabilidad, pueden llegar a matarlo hoy. Aun así, también es cierto que ignorar lo importante puede ser la causa de muerte mañana. En otras palabras, si únicamente se actúa desde el interior del torbellino, nunca habrá progreso; toda la energía se consumirá en intentar mantener el barco a flote. El reto es ejecutar las metas más importantes sin dejar aquello que es urgente.


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