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LA SEPTIMA LEY DE LOS NEGOCIOS ES GESTIONAR CON INFORMACIÓN


Los negocios son la combinación de personas e información, porque toda empresa tiene dos cadenas de valor, conectadas y paralelas. La primera, la gestionable, la de las cosas y la segunda, la medible, la de la información. Si logramos unirlas, las empresas avanzan, aprenden y pueden tomar mejores decisiones, proyectándose rentablemente.


QUE LA INFORMACIÓN TRABAJE PARA TI Y NO AL REVÉS


En todos los casos nos topamos con dos situaciones; o demasiada información transaccional no procesada (bruta); o mucha información parcialmente mal procesada (sesgada), ninguna de las dos ayuda a la gestión de una empresa, más bien al contrario, aumenta el riesgo de tomar decisiones erradas, confundir a la gente, no aprender ni avanzar. Dirigir una empresa exige tener información correcta y al día, así como la gente informada.


LA INFORMACIÓN COMPARTIDA ES MÁS ÚTIL QUE GUARDADA EN EL CAJÓN


Cuantas veces se escucha que el resultado no fue lo que se esperaba, o el presupuesto se cumplió por primera vez, todo modo víctima. Osea, el resultado es algo que se espera, no es algo que se puede gestionar ¡totalmente errado!, si estás en esta situación, se sugiere levantar la mano.


El presupuesto no es una esperanza o un deseo, el presupuesto es dirección y sirve para planear, asegurar recursos, establecer prioridades y metas, pagar en función de su cumplimiento, de guía para gestionar la primera cadena de valor, la de las cosas, para que la segunda (cadena de valor de la información) nos diga si vamos bien.


El presupuesto no es un tema financiero exclusivo, porque es una responsabilidad de toda la organización que incluye las áreas comercial, operaciones, administración, donde todos deben involucrarse y aprender. El presupuesto es una valiosa herramienta de gestión y coordinación, que si no la tienes deberías procurarla, de otra forma te conviertes en víctima de las circunstancias y de gente confundida.


La séptima Ley de los negocios es el principio del código de los negocios, pues es la brújula y es la que nos da la visión del camino y si estamos yendo por la ruta correcta.


Veamos esta ley a través de un ejemplo de un emprendedor que tiene mucho éxito desde hace pocos años, él es una persona creativa y con visión, impulsó un servicio que todos necesitan, en un mercado tipo océano rojo, lo hizo azul. Ha realizado todo lo que tiene que ver con el producto de forma sobresaliente, ha complementado perfectamente productos y servicios, a través de conocer muy bien las necesidades del cliente. Aquí estamos frente a la dimensión producto, donde las habilidades que ha desarrollado son calidad y tiempo de servicio, y por lo tanto posicionamiento de marca para satisfacción del cliente.


En la dimensión comercial, toma decisiones sin información ni reportes de desempeño de venta por local/día/semana o de productos-servicios. ¿Sabe cuál es su trayectoria?, ¡yo creo que sí!, porque tiene buena intuición y platica con su personal, pero no tiene ese análisis para ver cómo ha evolucionado en el tiempo. ¿Cómo le fue la misma semana del año pasado?, ¿Cual producto es tendencia?,¿Cómo reaccionó la promoción?. ¡Bueno!, muchas preguntas que en este caso no podemos responder porque estamos frente a ausencia de análisis crítico que permita reaccionar, desarrollar y aprender.


LA RIQUEZA DE INFORMACIÓN CREA POBREZA DE ATENCIÓN


En el otro extremo, hay empresas que nacen con mucha información, con ayuda de su sistema de venta donde se registra cada transacción. Pero los datos están aislados o revueltos y no dicen nada. El dato por sí solo no es útil. La interrelación con otros datos y con la variable tiempo, lo hace útil. Existen dos tipos de reportes, el que muestra el dato aislado y el que lo analiza contra una referencia para observar su trayectoria. Si no hay trayectoria, no sabemos hacia dónde vamos y por lo tanto no es útil.


Volviendo al ejemplo anterior, en lo operativo navega sin resultados por local/semana. ¿Entonces?, ¿Cómo puede entender que está ocurriendo?, ¿Cómo hace seguimiento a su estrategia?, ¿Cómo evalúa su desempeño?, ¿Cómo sabe dónde mejorar?. Un dato adicional en este caso es que no tiene un presupuesto contra que comparar su resultado. No tiene presupuesto porque no tiene una estrategia comercial y menos financiera.


El presupuesto no es solo para pagar bonos de crecimiento o cumplimiento a los empleados, es el reflejo de estrategias comerciales y financieras que dan cuenta de una trayectoria deseada. Tampoco es una bolita de cristal, sirven para asignar recursos y desarrollar capacidades.


Recordemos que tenemos dos formas de evaluar un negocio, con la caja o con el resultado, la primera es de corto plazo y todas las empresas lo tienen, la segunda es de largo plazo buscando rentabilidad con información. ¿de cuál eres tú?.



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